Esto suele generar confusión, y es totalmente comprensible. El importe total de la factura enviada al cliente y el salario que se ingresa en tu cuenta no son lo mismo, ya que el importe total facturado no constituye tu ingreso personal.
Del importe de la factura se deducen primero los impuestos y otros gastos, y solo después se calcula el salario a pagar.
Así es como el dinero pasa de la factura al salario
1. El cliente abona el importe total de la factura
El importe total de la factura es la cantidad que paga el cliente. Puede incluir el impuesto sobre el valor añadido (IVA), que nosotros nos encargamos de ingresar a Hacienda.
2. Queda la parte que afecta al salario
Una vez deducido el impuesto sobre el valor añadido y los gastos relacionados con el servicio, queda una cantidad (salario bruto) a partir de la cual se calcula el salario.
3. Se aplican las deducciones legales al salario bruto
Del salario bruto se deducen, por ejemplo:
- retención de impuestos según tu tarjeta fiscal
- cotización al seguro de enfermedad
- otros posibles pagos obligatorios por ley
4. El salario neto se ingresará en tu cuenta
El resultado final es el salario neto, es decir, la cantidad que se ingresa en tu cuenta bancaria y de la que puedes disponer.
Cuando fijes el precio de tu trabajo, piensa en la cantidad neta
Si tu objetivo es alcanzar una cantidad determinada en tu cuenta, el precio que cobres debe ser superior a esa cantidad. Así evitarás sorpresas y obtendrás una remuneración realmente rentable por tu trabajo.